martes, 11 de febrero de 2014

ULISES FRANCISCO ESPAILLAT QUIÑONES

ULISES FRANCISCO ESPAILLAT QUIÑONES 

Nació en Santiago de los Caballeros el 9 de febrero de 1823. Fueron sus padres Pedro Ramón Espaillat y María Petronila Quiñones. Casó con su prima hermana Eloisa Espaillat con quien procreó seis hijos.

Hombre culto y de vigorosas convicciones, madurez de criterio y profundidad de pensamiento, desde muy joven fue reclamado por la sociedad para el desempeño de cargos públicos de responsabilidad.

Fue miembro del Senado y de la Cámara de Representantes, Interventor de Aduanas de Puerto Plata, miembro de la Diputación provincial de Santiago, comisionado del Gobierno en esa ciudad y en las provincias del noroeste del país. Se desempeñó en diferentes ocasiones como miembro del Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros y fue miembro de la Asamblea Constituyente que se reuniera en Moca entre los años 1857-1858, además participó como miembro de la Sociedad de Fomento de Santiago

Trabajó arduamente por el progreso de su pueblo y convencido de que para el éxito en el área agrícola es indispensable una buena comunicación, abrió un nuevo camino entre Santiago y Puerto Plata.

En el campo político se opuso ardientemente a la anexión del país a España y, acusado por sospecha de complicidad con el movimiento de Restauración fue condenado a diez años de expatriación. Indultado más tarde, regresa al país en 1863.

Fungió como Vicepresidente de la República en 1864. Hombre de posiciones firmes y decididas fue perseguido y encarcelado en varias oportunidades y, decepcionado, decide retirarse de la vida política pero, un hombre de valores como éste no se deja ir mansamente y es requerido nuevamente por sus conciudadanos. En el año de 1876 fue elegido Presidente de la República por abrumadora mayoría de votos y, como tal, suprimió las regalías y dádivas que por costumbre y en inmoral acción, entregaban los presidentes a aquellos jefes y oficiales que habían colaborado en su ascenso al poder.

La moralidad y honradez de este ilustre hombre fueron ejemplos mientras duró su presidencia. Fue depuesto, en gran parte debido a la supresión de las gratificaciones mencionadas y al abandonar la presidencia dijo: “Yo creí de buena fe que lo que más aquejaba a la sociedad de mi país era la sed sumamente moral y regeneradora; pero otra sed aún más terrible la devora: la sed de oro.”

Como escritor de amena y conceptuosa prosa nos dejó su interesante obra “Escritos de Espaillat”, una serie de documentos, cartas y artículos que se editó como iniciativa de la Sociedad “Amantes de la Luz” de Santiago de los Caballeros.

JOSÉ RAMÓN LÓPEZ



JOSÉ RAMÓN LÓPEZ

José Ramón López (1866-1922). Hijo de José María López Escarfulleri y Juana de Lora, nació en Montecristi el 3 de febrero de 1866 y murió en Santo Domingo el 2 de agosto de 1922.

Se educó en Puerto Plata, de donde era su familia, y desde muy joven se dedicó al periodismo. A los dieciocho años fue perseguido por sus artículos en El Regenerador. Preso por segunda vez en 1886,  logró escapar de la cárcel y abandonar el país.

Durante los once años que duró su emigración escribió en la prensa de Puerto Rico y sobre todo en la  de Venezuela, donde fue redactor de "El Progreso" y de "El Tiempo". Desde su regreso en 1897 colaboró asiduamente en el "Listín Diario" y realizó brillantes campañas en otros periódicos.

El 1909 dirigió "El Dominicano", diario político. En 1911 fundó "EL Nacional" y fue el principal redactor de "Pluma y Espada", publicación que volvió a aparecer en 1921. Colaboró asimismo en muchas revistas literarias, principalmente en la Cuna de América. Durante algún tiempo se dedicó a la enseñanza y fue  director de la Escuela Superior de Monte Cristi. También desempeñó algunos cargos políticos y administrativos, como el de Senador y el de Director de Estadísticas.

José Ramón López es uno de nuestros mejores cuentistas, particularmente en sus narraciones criollas  llenas de espontaneidad y gracia, y un gran periodista, dotado de verdadero nervio y temperamento.


 Su estilo ágil, directo y sencillo, no siempre cuidado, representó una innovación en el periodismo de  su tiempo, que -como dice Manuel A. Amiama- se resentía hasta entonces de un acento oratorio y grandilocuente.

lunes, 3 de febrero de 2014

Diplomas de 8vo



A los estudiantes de 8vo del año 2010-2011 y 2011-2012 favor de paras a buscar
los diplomas que ya estan aqui.

viernes, 31 de enero de 2014

Día Nacional de la Juventud

31 de Enero: Día Nacional de la Juventud

31 de Enero: Día Nacional de la Juventud
El 31 de enero de cada año se celebra en nuestro país el Día Nacional de la Juventud, en honor a San Juan Bosco, el llamado Padre y Maestro de la Juventud, un santo que se dedicó completo al trabajo con los jóvenes de las calles y delincuentes de la Italia del Siglo XIX.

Don Bosco, a los dos años quedó huérfano de padre y tuvo que vivir en una situación de pobreza. Luego él se constituyó en padre de huérfanos y de muchos niños pobres y abandonados.  Toda su vida la dedicó a formar grandes familias de jóvenes. En 1988, Juan Pablo II lo proclamó Padre y Maestro de la Juventud.

Hoy Día Nacional de la Juventud es importante hacer un llamado a la población dominicana a prepararse, a ser ejemplo dentro de una sociedad donde prevalezcan los valores, donde expresen sus ideas, visiones y perspectivas de transformar nuestro país, en una nación donde los pensamientos positivos y creativos sean los que dominen el deseo de avance del pueblo.

La juventud significa una etapa donde el dinamismo, la energía y el colorido son los principales elementos que dominan. Feliz Día Nacional de la Juventud.

domingo, 26 de enero de 2014


Vivir sin patria, es lo mismo que vivir sin honor.

"Juan Pablo Duarte"

IDEARIO DE DUARTE

IDEARIO DE DUARTE
Juramento Trinitario
En nombre de la Santísima, augustísima e indivisible trinidad de Dios Omnipotente: juro y prometo por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana; la cual tendrá su pabellón tricolor en cuartos, encarnados y azules, atravesado con una cruz blanca. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: Dios Patria y Libertad. Así lo prometo ante Dios y el mundo. Si tal hago, Dios me proteja: y de no, me lo tome en cuenta y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición si los vendo.
La Independencia Nacional
Siendo la Independencia Nacional la fuente y garantía de las libertades patrias, la Ley Suprema del pueblo dominicano es y será siempre su existencia política como Nación libre e independiente de toda dominación, protectorado, intervención e influencia extranjera, cual la concibieron los Fundadores de nuestra asociación política al decir el 16 de julio de 1838, DIOS, PATRIA Y LIBERTAD, REPUBLICA DOMINICANA, y fue proclamada el 27 de Febrero de 1844, siendo, desde luego, así entendida por todos los pueblos, cuyos pronunciamientos confirmados y ratificados hoy; declarando además que todo gobernante o gobernado que la contraríe, de cualquier modo que sea, se coloca ipso facto y por sí mismo fuera de la ley.
Patriotismo
Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.
Mente sana en cuerpo sano
Procuraré conservarme bueno, conservaré mi corazón y mi cabeza.
Patria Libre
Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi patria libre, independiente y triunfante.
Las ideas
Hay palabras que por las ideas que revelan llaman nuestra atención y atraen nuestras simpatías hacia los seres que la pronuncian.
Providencialismo
Los providencialistas son los que salvarán la Patria del infierno a que la tienen condenada los ateos, cosmopolitas orcopolitas (ciudadanos del infierno).
El crimen
El crimen no prescribe ni queda jamás impune.
Justicia
El buen dominicano tiene hambre y sed de la justicia ha largo tiempo y si el mundo se la negase, Dios que es la suma bondad, sabrá hacérsela cumplida y no muy dilatado; y entonces, ¡ay! de los que tuvieron oído para oir y no oyeron, de los que tuvieron ojos para ver y no vieron… ¡la eternidad de nuestra idea! Porque ellos habrán de oír y habrán de ver entonces lo que no hubieran querido oír ni ver jamás.
Los libertos
En lo que no están de acuerdo nuestros libertos es en lo del amo que quieren imponerle al pueblo.
Trabajo
Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos. Trabajemos, trabajemos sin descansar, no hay que perder la fe en Dios, en la Justicia de nuestra causa y en nuestros propios brazos.
Patriotismo
Vivir sin patria, es lo mismo que vivir sin honor.

Juan Pablo Duarte

JUAN PABLO DUARTE

Juan Pablo Duarte
y Diez
 nació en la ciudad de Santo Domingo el 26 de enero de 1813, durante el período conocido como el de la "España Boba". Sus padres fueron Juan José Duarte, oriundo de Vejer de la Frontera en la provincia española de Cádiz, y Manuela Diez Jiménez, oriunda de El Seibó, hija a su vez de padre español y madre dominicana.
Luego de que las tropas del haitiano Toussaint L'Ouverture llegaron al país en 1801, tomando posesión de la ciudad de Santo Domingo, los Duarte salieron hacia Puerto Rico, residiendo en Mayagüez, Puerto Rico, donde ha debido nacer su hijo primogénito Vicente Celestino, pero hasta ahora no se ha encontrado constancia de ello. La familia regresó al país luego de terminada la guerra de la Reconquista en 1809, cuando el país volvió a ser colonia española.

Su padre trabajó tesonera y provechosamente en su negocio de efectos de marina y ferretería, único en su género en la ciudad de entonces, situado en la margen occidental del río Ozama, en la zona conocida con el nombre de La Atarazana. En esta época nacieron, además de Juan Pablo, dos de los cinco hijos llegados a mayores: Filomena y Rosa. Nacieron otros que murieron jóvenes: Francisca, Sandalia y Manuel.

El padre de Duarte murió en la. ciudad de Santo Domingo eI 25 de Noviembre del 1843, estando Duarte ausente del país y su madre en Caracas en el 1858, durante el destierro que le impuso Santana, en unión de sus hijos.

Juan Pablo fue bautizado en la Iglesia de Santa Bárbara el 4 de febrero de 1813. Sus primeras enseñanzas las recibió de su madre y, más tarde, asistió a una pequeña escuela de párvulos dirigida por una profesora de apellido Montilla. De allí pasó a una escuela primaria para varones, donde desde muy temprano dio muestras de una gran inteligencia. Fue admitido más tarde en la escuela de don Manuel Aybar, completando sus conocimientos de lectura, escritura, gramática y aritmética elemental.

Siendo casi un niño recibió clases sobre teneduría de libros para pasar, ya adolescente bajo la tutoría del doctor Juan Vicente Troncoso, uno de los más sabios profesores de entonces. Con él estudió Filosofía y Derecho Romano, mostrando, una vez más, su gran deseo de superación y de amor por los estudios.

En 1828 o en 1829, con apenas quince años de edad, y acompañado del señor Pablo Pujols, comerciante ligado a su familia, sale vía Estados Unidos, Inglaterra, y Francia rumbo a España, radicándose en Barcelona, donde tenía parientes. Poco se conoce de Duarte durante su permanencia en España.

Para 1831 ó 1832 aparece de nuevo en Santo Domingo y trabaja en el negocio de su padre. Realiza una intensa vida social que le liga a importantes sectores de la pequeña burguesía urbana. Es testigo de matrimonios, apadrina bautizos y asiste a reuniones de carácter cultural. Esa viviencia de la sociedad es la que le permite percibir que existe un sentimiento patriótico que rechaza la presencia de los haitianos en el país. El mérito de Duarte, como patriota y como político organizador estriba, fundamentalmente, en que supo interpretar el momento histórico que vivía la sociedad dominicana de aquel entonces, renuente en sus capas más decisivas a aceptar la dominación haitiana. Para ese momento el gobierno de Boyer había envejecido y de un gobierno liberal y progresista, pasó a ser una dictadura con graves problemas económicos y resistencia interna en su territorio original.

JURAMENTO DE LOS TRINITARIOS

En el nombre de la santísima, augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la Separación definitiva del gobierno haitiano, y a implantar una República libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana, la cual tendrá su pabellón tricolor, en cuartos encarnados y azules, atravesados con una cruz blanca. Mientras tanto, seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: "Dios", "Patria" y "Libertad". Así lo prometo ante Dios y el mundo: si lo hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en cuenta, y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición, si los vendo.

Apegado a la lectura y ávido de conocimientos, traducía del francés al español, así como del latín. El 16 de julio de 1838, después de haber realizado una discreta labor de proselitismo, fundó la sociedad secreta "La Trinitaria". Para que asumiera la responsabilidad de dirigir las actividades. Esta sociedad, que respondía a una estructura celular, tenía por lema "Dios, Patria y Libertad" y sus primeros miembros fueron Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo. Más adelante surgió otra sociedad "La Filantrópica" destinada a realizar una importante labor de propaganda mediante la representación de piezas teatrales.

Duarte tenía antes de la independencia un definido concepto de la nación dominicana y de sus integrantes. En su proyecto de constitución dice con claridad que la bandera dominicana puede cobijar a todas las razas, no excluye ni da predominio a ninguna. Su concepción de la República era la de un patriota, republicano, anticolonialista, liberal y progresista.

Cuando se inició en 1843 la revolución contra Boyer que repercutió en la parte oriental de la isla, Duarte encabeza el movimiento reformista en la ciudad de Santo Domingo. Juega un papel decisivo que lo llevó al liderato de los republicanos que luchaban por la independencia. Las circunstancias lo obligaron, más tarde, junto a otros compañeros a abandonar el país. Pero al ausentarse del territorio nacional sus compañeros, encabezados por Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, llevaron a cabo las gestiones finales del movimiento. Redactaron el Manifiesto del 16 de enero de 1844 en el cual quedaron plasmados los principios republicanos y liberales que Duarte predicó durante años y ratificaron, en el cuerpo de ese documento, la firme voluntad de crear un Estado soberano.

Después del 27 de febrero regresó a su patria, y se incorporó a la Junta Central Gubernativa dominada por los sectores más conservadores que no tenían fe en la viabilidad de la República. Se inició un proceso de luchas internas que culminó con la expulsión del territorio nacional de los patriotas fundadores del Estado dominicano. Ese Estado que nace a la vida pública, llevando en su seno oportunistas, conservadores y anexionistas en las más altas posiciones usurpadas a los iniciadores del movimiento separatista, que encarnaron siempre la vocación de sacrificio y el amor a la libertad de la mayoría del pueblo.

Falleció en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876 a los 63 años de edad.